Carla Rivarola es una chica cuir nacida crecida y curtida en la monstruosa Ciudad de México. Patrona fundadora del fantasticore mexargentino, melómana agorafóbica, turca compositora, productora y multiinstrumentista. Sospecha que vivimos en una narrativa simulada donde los aliens pueden hacer zoom en la vida de cualquier humanito y entretenerse siguiendo la serie de cualquiera de sus millones de enternecedores y grotescos protagonistas. Los fantasmas existen, pero están hechos de plasma. Las cosas más preciosas traen botón de self-destruct. Los reptilianos vinieron hace mucho y nos abandonaron aquí.

A los 21 años esta morra decidió llamarse Iranti, esfumarse de la Escuela Nacional De Música y dar el salto al vacío para hacer un disco de math-pop-folk-jazz (o pop chuequito) solista bien bajón pero como bonito, y que se fondeó con éxito. Así viajó por el país teniendo aventuras panks y colaborando en proyectos bien chidos. Ahora ya le da cringe cantar en inglés, pero la neta estuvo bien verga.

Desde esos tiempos comenzó a trabajar en las canciones de su primer LP Médula Silvestre, el cual le tomó cuatro años desarrollar ya que debía entrenar su voz, buscar su lenguaje y ensamblar un equipo de orates fantásticos que estallaran de talento y por razones incomprensibles no le quisieran cobrar.

Con mucha paciencia eventualmente explotó la tacha Medular la cual trajo consigo un chingo de cambios como la decisión de sepultar el nombre de Iranti y renacer emperra empoderada como la Rivarola. En 2019 nació su show clandestino la Guerrilla, en respuesta a lo que ella considera una crisis de comunicación en la trinidad foros-artistas-público y pésimas condiciones de trabajo para los artistas en estos predios a nivel nacional. El Médula Silvestre se presentó clandestinamente en 2019 frente a una casa llena. La Vice lo llamó >>una pieza clave en el canon que vincula el chilanguismo con la música<<

A veces las morras le escriben soy más grande que cualquier depredador a los carteles de las marchas y Carla llora en su cuarto viendo las fotos porque es lo más pinches hermoso que le ha pasado en su fémina existencia.

Actualmente la Rivarola tiene 27 años, practica el amor libre, y se encuentra encuarentenada en la colonia Narvarte de la Ciudad de México trabajando en su disco nuevo Lucha o Fuga, que estrenará a finales de 2020. Como todo se fue alv por el coronavirus y no hay presupuesto, una pequeña manada de Carlitas ha sido asignada a todos los instrumentos (menos las batacas) mientras una Carla veterana ha quedado a cargo de la mezcla, y las Carlitas en necesidad de disciplina se les han dado las tareas de microfonear las grabaciones, operar el protools, editar las tomas y preparar cantidades malsanas de nescafé. Una Carlita descabreada supervisa las sesiones con los pies en la consola fumando marihuana y gritando cambios en los arreglos a sus contrapartes mientras graban. Las tensiones internas entre las fuerzas creativas de la banda han creado un ambiente salvaje de sálvese quien pueda remitente a los espeluznantes relatos de la grabación del Rumors de Fleetwood Mac. Es una pesadilla. sáquenme de aquí.

Lucha o Fuga será su primer estreno bajo el sello Casete.

Recientemente la cantante se encuentra en recuperación de la extirpación de un shuanoma que floreció de un nervio y tenía alojado entre la carótida y la yugular en el lado izquierdo. Como resultado de la cirugía ahora tiene una cicatriz mamalona y síndrome de Horner, osea ojos aliens y párpado huevón como Bowie y Thom Yorke. Ha sido decretado que desde este incidente, es físicamente imposible para cualquiera que lo pretenda poner en duda la genialidad de su trabajo artístico.